Feeds:
Entradas
Comentarios

LA LUZ DEL LADO OSCURO

En la década de 1960 la NASA emprendió sus primeras misiones con la ambición de llevar al hombre a la Luna; el 11 de julio de 1969, el Apolo 11 consumó aquel sueño. Tras esa hazaña, cinco de las seis misiones Apolo lograron alunizar con éxito; el Apolo 13 fue la excepción: una explosión en un tanque de oxígeno impidió el descenso, pero la ingeniosa utilización del módulo lunar Aquarius como bote salvavidas permitió que la tripulación regresara a la Tierra con vida. Aquellos episodios, junto con tragedias ocurridas en tierra —el incendio de 1967 que costó la vida a tres astronautas— y la posterior catástrofe del transbordador Challenger, nos recuerdan que la exploración espacial, por más sofisticada que sea, nunca está exenta de riesgo.

Esos antecedentes iluminan la reciente misión Artemis II, en cuyo equipo viajaron una mujer y tres hombres encargados de estudiar la cara oculta de la Luna, una región poco explorada que los dejó incomunicados con la Tierra durante cuarenta minutos.

En ese lapso la tecnología no pudo contrarrestar la sombra lunar: tal vez los tripulantes experimentaron una calma ajena al frenesí de un planeta contrapunteado por ondas sonoras e imágenes. Por esos cuarenta minutos —y por unos días alrededor de la misión— los conflictos, los discursos y las banalidades cotidianas se disolvieron para ellos, dejando sólo la visión de la Tierra como una porción cósmica, no terrenal, suspendida en silencio.

Artemisa, diosa lunar de la mitología griega y hermana gemela de Apolo, el dios solar, presta nombre a la reciente misión. La elección del vocablo en inglés responde a estándares internacionales; si a algunos les disgusta por razones ideológicas, quizá convenga aprovechar esos cuarenta minutos de aislamiento y reflexión que la misión evoca: dejar de lado las disputas tribales y entregarse al asombro extraterritorial que nos iguala.

Al fin y al cabo, la exploración espacial debería ser un motivo de asombro compartido, un recordatorio de lo frágil y, a la vez, grandioso que es nuestro lugar en el universo.

LA PRECOZ Y LUCIDA ¨MAFALDA¨ DEL GENIAL QUINO

Todo acusado tiene derecho a ser procesado y, para ello, requiere un abogado. Este principio —propio de toda constitución democrática— implica que los derechos humanos alcanzan incluso a quienes no los respetan. Es una de las grandes conquistas del liberalismo político de los siglos XIX y XX: evitar que alguien quede indefenso frente al poder. Sin embargo, en la práctica, este axioma suele resultarnos incómodo. Muchas personas se indignan cuando un abogado defiende a corruptos; pero la incomodidad crece cuando se trata de responsables de genocidios o masacres.

El tema cobra actualidad con el abogado de Nicolás Maduro y Cilia Flores en Nueva York, Barry J. Pollack. Aunque no los defiende por crímenes de lesa humanidad, sino por narcotráfico y otros delitos, conoce el historial de sus clientes, incluidas denuncias por violaciones a los derechos humanos. Pollack ha representado además a figuras poderosas en casos notorios como Enron, Paul Manafort, Roger Stone y Julian Assange. ¿Esto implica falta de ética? No necesariamente. Pero sí sugiere una preferencia por casos de alta rentabilidad y visibilidad, donde el prestigio y la notoriedad también cuentan.

La cuestión se vuelve más compleja cuando la defensa recae sobre quienes han ordenado torturas o exterminios. El caso de Hermann Göring en los Juicios de Núremberg (1945-1946), recreados en “Nuremberg” (2026), es ilustrativo. Su abogado, el Dr Dr. Otto Stahmer, alegó obediencia debida, argumento repetido por otros jerarcas nazis y por Adolf Eichmann en Jerusalén.

Otto Stammer, abogado de Göring.

Eludir responsabilidades mediante recursos jurídicos ha sido una estrategia frecuente de los poderosos. Para ello hay abogados dispuestos a defenderlos, por dinero, prestigio o convicción. Figuras como Jacques Vergès, defensor de Pol Pot, Klaus Barbie o Carlos “el Chacal”, encarnan esa ambigüedad: garantizan un derecho esencial, pero también evidencian que, a veces, la ética queda más en el discurso que en la práctica.

Quien observe un mapa del Golfo Pérsico —la franja marítima que separa a Irán de la península arábiga, donde hoy se ubican Omán, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Yemen— advertirá un angosto paso que conecta con el mar Arábigo y el océano Índico: el Estrecho de Ormuz. Su nombre remite a antiguas fuentes persas, luego recogidas por griegos y romanos cuando sus imperios alcanzaron la región.

Hoy, en medio de la guerra de Irán, se repite un dato clave: cerca del 20% del petróleo mundial atraviesa este corredor. La tensión ha evidenciado que, pese a la presencia militar de Estados Unidos en la zona, Teherán conserva capacidad de interferir la navegación, con impacto inmediato en el abastecimiento energético y en los precios globales.

Pero Ormuz no es solo una arteria del petróleo moderno. Desde la antigüedad formó parte de rutas que enlazaban Mesopotamia y Persia con la India y África oriental. En el siglo VI a. C. fue enclave del Imperio persa aqueménida; siglos después, los califatos (imperios) árabes musulmanes lo integraron a su red comercial. En 1515, los portugueses ocuparon la isla de Ormuz y dominaron el tránsito marítimo. Más tarde, el Imperio persa safávida, aliado con Inglaterra, disputó su control frente a otomanos y mogoles (mongoles convertidos al islam). La influencia británica se extendió hasta la Segunda Guerra Mundial, cuando el proceso de descolonización consolidó a Irán como actor central en la zona.

A partir de la revolución islámica iraní de 1979 el actual régimen teocrático iraní domina Ormuz y en su rivalidad con los países árabes, Israel y Estados Unidos (a quienes declara como pequeño y gran Satán, respectivamente), y su política expansionista del islamismo chiita a través de proxies en el Medio Oriente y de su intento de crear armas nucleares y el gran arsenal de misiles de largo alcance que demuestra que debe contenerse su poderío.

¿Justifica eso el actual conflicto? El tiempo lo dirá mientras el estrecho de Ormuz ensancha nuestro temor a una pesadilla de carácter global.

¨LOS QUE QUEDAN¨

En tres semanas de guerra, Estados Unidos e Israel han sido altamente eficaces en diezmar la infraestructura militar iraní: miles de misiles de largo alcance han sido destruidos y, sobre todo, se ha golpeado a la cúpula del régimen islamista. Israel haeliminado al líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí, así como al jefe de la Guardia Revolucionaria —un cuerpo de más de 150.000 efectivos—, históricamente dirigido por los ayatolás supremos.

Más recientemente, la aviación israelí abatió a quien muchos consideraban el verdadero poder tras el trono: el director del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Larijani, filósofo y experto en Kant, señalado como uno de los principales responsables de la represión contra los sectores moderados.

También han sido alcanzados mandos de las brigadas Basiji, grupo paramilitar creado durante la guerra Irán-Irak (1980-1988) y conocido por su extrema violencia.

FUENTE; MIDDLE ESTAS FORUM

En cualquier otro país, una sucesión de golpes de esta magnitud habría provocado un vacío de poder suficiente para precipitar la caída del régimen o, al menos, para empujar a sus cuadros intermedios a negociar una tregua y un escenario de posguerra. Sin embargo, eso no parece ocurrir en Irán.

Y no se trata únicamente de la capacidad de la teocracia para atacar a Israel, a países árabes o para perturbar la navegación en el estrecho de Ormuz —con el consiguiente impacto en el mercado petrolero mundial—, sino, sobre todo, de la resiliencia de quienes permanecen en el poder.

“Los que quedan” han demostrado una notable capacidad para reorganizarse, sostener la ofensiva y complicar la estrategia de sus adversarios. Mientras el conflicto se prolonga, Israel y Estados Unidos ven desmentidas sus expectativas de un levantamiento popular inmediato contra el régimen. Aunque es probable que una parte significativa de la sociedad iraní desee un cambio político, la continuidad del sistema sugiere una oposición desarticulada, una población paralizada por el miedo en medio de los bombardeos o, simplemente, la fortaleza de un aparato que combina fanatismo, disciplina y décadas de preparación para escenarios como el actual.

EN PLENA HORA LAS INSTITUCIONES IRANÍES, COMO TRIBUNALES ISLÁMICOS DE ¨JUSTICIA¨ SIGUEN SENTENCIANDO A PERSONAS QUE PROTESTARON CONTRA EL RÉGIMEN HACE POCO TIEMPO.

PROGRAMA DE YOUTUBE DE CÉSAR MIGUEL RONDÓN. 9 MARZO, 2026. ENTREVISTA CON ARIEL SEGAL.

Dos semanas después del inicio de la guerra en Irán —un conflicto complejo para todos los involucrados y rodeado de visiones contrapuestas sobre si era inevitable o si pudo resolverse por la vía diplomática— persisten varias preguntas. Muchos analistas advertían que el régimen teocrático islamista de Teherán jamás aceptaría negociar el desmantelamiento de sus misiles de largo alcance ni renunciar a su programa nuclear orientado a obtener armas atómicas.

Surge así un primer interrogante: ¿debió Donald Trump actuar como George H. W. Bush en la Guerra del Golfo de 1991 contra Saddam Hussein, consolidando una amplia alianza militar con países europeos y con naciones árabes y musulmanas —como Turquía o Pakistán— para enfrentar a Irán sin involucrar directamente a Israel? La idea habría sido dejar claro que el objetivo era contener la aspiración expansionista iraní y su apoyo a milicias chiíes radicales como Hezbollah en Líbano o los Hutíes en Yemen, además de su influencia en Iraq, Siria y Arabia Saudita.

Otra cuestión es si debió plantearse abiertamente que el objetivo era cambiar el régimen iraní por uno moderado y cercano a Occidente o, como ahora se reconsidera, limitar la meta a forzar al régimen actual —desde una posición de debilidad— a aceptar un acuerdo: desmantelar misiles estratégicos, renunciar al enriquecimiento de uranio y romper vínculos con guerrillas y grupos terroristas apoyados durante décadas.

Para algunos analistas “realistas”, una guerra con Irán era inevitable. Sostienen que el régimen se acercaba cada vez más a China y que, en pocos años, sin una intervención terrestre habría sido casi imposible dañar seriamente su infraestructura militar.

Sin embargo, persisten dudas: ¿el asesinato del líder supremo fortaleció al sector más radical del régimen? Y si se buscaba una guerra corta, ¿fue acertado atacar infraestructura esencial que afecta a millones de civiles?

Muchos iraníes desean liberarse de un régimen opresivo, pero ante una guerra como esta parecen dispuestos a soportar mayores sacrificios antes que aceptar un cese al fuego inmediato.

VS.

Zineb Riboua es una investigadora especialista en cómo la participación de Rusia y China influye en conflictos en el Medio Oriente y en el Norte de África. En su largo seguimiento de la geopolítica de los regímenes de Putin y Xi Jinping en estas regiones, Riboua ha destacado cómo, especialmente, China ha decidido transformar a Irán en su mayor aliado estratégico del Medio Oriente con una inversión militar desmedida en 2025.

En su reciente artículo ¨La cuestión iraní es sobre China¨ (Beyond the Ideological, 28-02-26) la académica analiza con detalle y profundidad todo lo que el régimen de Pekín ha invertido en el sector militar, económico, portuario, trasporte y energético en el país pérsico. Israel ha aprovechado la oportunidad para debilitar, aún más, a la amenaza existencial más inminente que tiene en el Medio Oriente, pero varios analistas coinciden que la mayoría de las movidas bélicas y diplomáticas de Trump están destinadas a la guerra ¨fría¨ geopolítica con China.

Afirma Riboua: ¨… Pekín ha pasado años y miles de millones de dólares convirtiendo a Irán en un activo estructural. Todo lo que ocurre después en Oriente Medio se deriva de este hecho. Por eso la Operación Epic Fury es la primera campaña militar estadounidense que amenaza con cortar ese activo. Al atacar directamente a Irán, la administración Trump está desmantelando —ya sea por diseño o como consecuencia— uno de los pilares de la arquitectura regional de China¨, para más adelante informarnos:

¨Esta semana se informó que Teherán estaba cerca de finalizar un acuerdo para adquirir misiles de crucero antibuque supersónicos fabricados en China, armas capaces de amenazar a los portaaviones estadounidenses que ahora se concentran en el Golfo Pérsico. Anteriormente, proveedores chinos enviaron más de 1.000 toneladas de perclorato de sodio —un ingrediente clave para el propelente de misiles— al puerto iraní de Bandar Abbas, suficiente para reconstruir una parte sustancial del arsenal de misiles balísticos que Israel había pasado 12 días destruyendo.

Comprender por qué Pekín haría esto y qué significa para Estados Unidos requiere mirar más allá de Irán y hacia la competencia más amplia en la que Irán desempeña un papel¨.

El ANALISTA HAVIV RETTIG GUR TAMBIÉN PINESA QUE LA GUERRA DE TRUMP CONTRA IRÁN TIENE COMO PRINCIPAL MOTIVO LA GRAN CONFRONTACIÓN ENTRE ESTADOS UNIDOS Y CHINA. FUENTE: FREE PRESS.

Recomiendo buscar y leer todo el artículo de Riboua en:

https://www.hudson.org/national-security-defense/iran-strike-all-about-china-zineb-riboua

Desde 2016, cuando la mayoría de británicos decidió abandonar la Unión Europea con el Brexit, el Reino Unido entró en un período de inestabilidad. La promesa de soberanía se transformó en incertidumbre: gobiernos que se suceden, una economía que no se afirma y un descontento que cala en los cimientos del Estado.

Conservadores y laboristas no han revertido una crisis estructural. Los impuestos alcanzan niveles inéditos desde la Segunda Guerra Mundial; la deuda pública crece; el PIB avanza con pasos casi imperceptibles. Cuando la macroeconomía se enfría, el deterioro llega a los servicios públicos, afectando dos emblemas del orgullo británico: el NHS y los servicios sociales municipales, herederos de la arquitectura institucional del siglo XIX.

La inflación, recrudecida desde 2020, golpea especialmente a esa “joya de la corona”: no al monarca Carlos III ni al Príncipe Andrés, vinculado a Epstein, sino al NHS, creado en 1948 por Aneurin Bevan bajo Clement Attlee. La promesa de salud como derecho, no privilegio, cruje hoy bajo listas de espera interminables y hospitales exhaustos.

El Brexit también desató una inestabilidad política inusual. Tras la renuncia de David Cameron, los conservadores tuvieron cuatro jefes de gobierno en una década hasta que el Laborismo retornó con Keir Starmer, vencedor abrumador en junio de 2024. La rotación británica solo se compara con los 8 presidentes de Perú y los primeros ministros de Italia (2010 – 2019) y de Japón con seis (2006 -2012), aunque los cambios de gobierno son más comunes en sistemas parlamentarios que en presidencialistas.

Starmer sufre erosión de popularidad. El nombramiento de su exasesor Peter Mandelson, apodado “el príncipe de las tinieblas”, como embajador en Washington, reavivó polémicas: Mandelson, vinculado a Epstein, habría filtrado información financiera confidencial a un amigo magnate, generando rebelión dentro del Laborismo que exige la renuncia del primer ministro.

El fantasma del Brexit proyecta su sombra, y dos “príncipes” complican la vida en los palacios británicos sin que haya un mago Merlín que asesore a un súbdito plebeyo que lucha por mantenerse en el poder.

¿CUÁL MÚNICH?

La semana pasada se celebró la Conferencia de Seguridad de Múnich (CSM), foro que desde 1963 convoca en la ciudad bávara a jefes de gobierno, ministros de defensa y cancilleres para debatir el pulso incierto del mundo. En su 62ª edición, el canciller alemán Friedrich Merz inauguró las sesiones con un diagnóstico sin eufemismos: el orden internacional atraviesa un giro brusco. Washington, bajo el liderazgo de Donald Trump, toma distancia de Europa en asuntos sensibles —la guerra de Rusia en Ucrania, la presión para que el Viejo Continente aumente su gasto militar y el desafío estratégico que plantea China— y obliga a los europeos a mirarse sin tutelas.

Merz dejó clara la conclusión que su gobierno abraza desde el inicio: Alemania debe rearmarse y aspirar, casi un siglo después, a erigir el ejército más robusto de Europa como dique frente a Vladimir Putin y a futuros autócratas de ambición imperial. Prometió, no obstante, que una defensa europea más autónoma no significará el ocaso de la OTAN, sino su reformulación en tiempos menos complacientes.

El clima fue más sereno que el del año anterior, cuando el vicepresidente J.D. Vance encabezó la delegación estadounidense con una retórica áspera, acusando a Europa de claudicar ante el “correctismo” y de erosionar los valores occidentales.

Esta vez, Marco Rubio ofició de emisario con tono más diplomático: recordó la raíz civilizatoria compartida y, como intérprete de su jefe, aseguró que priorizar intereses nacionales no equivale a demoler el sistema de cooperación, sino a reformarlo.

¿Puede Europa sentirse tranquila? Conviene recordar que en esta misma ciudad, en 1938, Reino Unido y la Alemania nazi firmaron un acuerdo que Adolf Hitler incumplió sin demora. Mejor, entonces, cultivar un prudente escepticismo.

Pero Múnich es también cuna del Oktoberfest, por lo cual quizá valga brindar —con moderación— por la posibilidad de que esta conferencia sea el fermento de una etapa más estable.

bavaria-munich

¿EN CUÁL DE ESTOS ESTADOS DE LA REPÚBLICA FEDERAL ALEMANA QUEDA MÚNICH? Y, ¿EN DONDE QUEDÁN LAS CIUDADES REPRESENTADAS EN LA BUNDESLIGA ALEMANÁ?

Para complementar mi artículo anterior sobre los presos políticos y las torturas en Venezuela, de los cuales, algunos salen a cuentagotas, luego de años de condena sin procesos judiciales y muchos, sin acusaciones formales, hay un aspecto que es difícil de reparar en la dudosa amnistía general que convocó la ahora, gracias a Trump, ¨presidente¨ transitorio Delcy Rodríguez.

DELCY RODRÍGUEZ, EL DÍA QUE EN UNA ENTREVISTA DIJO, ABIERTAMENTE, QUE SU PARTICIPACIÓN EN LA ¨REVOLUCIÓN BOLIVARIANA¨ ERA UNA VENGANZA PERSONAL POR LAS TORTURA Y MUERTE DE SU PADRE, UN GUERRILLERO DE IZQUIERDA RACIAL A MANOS DE SOLDADOS QUE FUERON LLEVADOS A JUICIO Y A LA CÁRCEL POR EL USO DE LA VIOLENCIA EN LA ÉPOCA DE LA DEMOCRACIA VENEZOLANA.

El editorial de el Diario El Nacional del 3/2/26, Preguntas a Delcy Rodríguez¨, es (https://www.elnacional.com/2026/02/preguntas-a-delcy-rodriguez/). Aquí unos fragmentos:

¨Entremos en materia sin preámbulos: ¿está usted al tanto de la historia de Óscar Castañeda? ¿Tuvo la oportunidad de ver el video del reencuentro de Castañeda con su familia, luego de 645 días de prisión?  ¿Se estremeció, se le asomaron las lágrimas? ´Hola papi, cómo estás papi, soy yo, tu hija, mírame, mírame papi´… pero Óscar no mira para donde mira, tienen que ayudarlo a caminar, se intuye que ni siquiera sabe dónde está. ´Esta es tu casa´, le dice una voz. No es el hombre que entró en prisión el 27 de abril de 2024.

¿Por qué hemos tenido que llegar a esto? No es un accidente, no es una excepción, no es producto del exceso de un funcionario. Es una rutina macabra. ¿Lleva usted la cuenta de los presos políticos muertos bajo custodia del Estado? ¿Recuerda sus nombres, sus historias, las súplicas de sus familiares?…

Si no son presos políticos sino privados de libertad, ¿por qué cuando se les excarcela no pueden hablar? ¿A qué se teme? ¿Qué quieren impedir que sepamos? ¨…y continúa – ¨ ¿Por qué el Estado, que usted ha representado y representa se ha ensañado de tal forma contra los ciudadanos? Ciudadanos de cualquier piel y credo, ciudadanos de cualquier barrio¨…¨Usted aún puede escoger cómo quiere que se le recuerde: como el último obstáculo para la libertad y la democracia -la convivencia- o como la mujer que contribuyó a desmontar la máquina feroz de la represión¨

Y agrego yo, ¿qué dice la izquierda radical que apoyó al chavisto-madurismo-rodrigismo por 25 años? ¿Se conforman con criticar al imperialismo de Trump a un régimen que por 25 años- con ayuda de otros imperios como Rusia, China e Irán – destrozó, torturó y asesinó a miles de venezolanos?  Parece que sí.

CASO DE LA IZQUIERDA ESPAÑOLA

DE SIBERIA A VENEZUELA

En su artículo Stalin en El Helicoide, publicado el pasado 25 de enero en El Nacional, la escritora y columnista Alicia Freilich traza un decálogo de reflexiones que cuestiona la sinceridad de la libertad concedida por Delcy Rodríguez a algunos de los casi 2 mil presos políticos esparcidos en cárceles y centros de tortura del chavismo como el establecimiento caraqueño de El Helicoide, y expone, con crudeza ética lo que significa liberarlos de verdad, y no solo simularlo.

Alicia Freilich, mi madre, advierte que mientras a los excarcelados se les imponga el silencio —prohibiéndoles relatar cómo fueron detenidos sin acusaciones formales, torturados física y psicológicamente, o impedidos de retomar oficios y profesiones vinculados a la libertad de expresión— no puede hablarse de una auténtica reconciliación nacional. Los venezolanos claman por justicia, no por venganza. Pero la mafia que aún gobierna Venezuela sabe que, si la justicia fuera real, no habría impunidad posible para quienes han aplicado métodos estalinianos de represión, desaparición y miedo.

EXCARCELADO FRANCÉS CUENTA SU EXPERIENCIA LUEGO DE LLEGAR A SU PAÍS.

Mi madre evoca entonces a su tío materno, Ari Yehuda Warshawska, el único ¨rojo¨ entre tres hermanos judíos ultraortodoxos. “Yehuda —escribe— se afilió a una célula comunista clandestina de Polonia y tuvo la osadía de pedir que se discutiera una orden de Stalin, por su crueldad injustificable contra la población civil desarmada. Horas después, sus propios camaradas lo secuestraron y lo enviaron al infierno nevado de Siberia, donde exterminaban a los enemigos de la revolución mediante maltratos y hambre en campos de trabajo”. La familia lo supo por una carta enviada al casillero 163 de mi abuelo, Máximo Freilich, en la que narraba su destino y pedía que, en el mismo sobre, le enviaran las migas de pan que sobraran en la mesa. El silencio posterior anunció su final.

DOS HERMANOS DE MI ABUELA: YEHUDA ARI Y GUTKA. YEHUDA ARI MURIÓ EN UNA CÁRCEL SIBERIANA DURANTE EL FASCISMO STALINIANO Y MI TIA ABUELA GUTKA Y SU ESPOSO ABRAHAM  HIRSHBEIN SOBREVIVIERON A AUSCHWITZ Y REHICIERON SUS VIDAS EN LA VENEZUELA TOLERANTE DE DÉCADAS, PRE CHÁVEZ.

¨En memoria de ese tío confiado e ingenuo¨, mi madre recuerda una reflexión de Martin Luther King: “La libertad nunca es ofrecida por el opresor; debe ser exigida por el oprimido”.  ¨El régimen narcochavista, de naturaleza gansteril, debe salir ya y ser sustituido por una Junta Democrática…¨  concluye la madre de este columnista cuyo nombre completo es Ariel Yehuda Segal Freilich.